
Quién soy
Dejé de parchearme y empecé a habitarme.
Soy Sonia Morillo. Nutricionista, sex coach y especialista en sexualidad somática y sistema nervioso. Trabajo justo en el cruce de esas tres cosas, porque es el único sitio donde los cambios se sostienen.
Llevo más de veinte años en el campo de la nutrición. En todo ese tiempo he visto pasar por consulta a cientos de personas con la misma frase en la boca: «he probado de todo y nada me funciona del todo». Y casi siempre era verdad. Habían probado de todo. Por separado.
Lo que aprendí a base de equivocarme
A los treinta yo estaba viviendo lo que se supone que hay que vivir a los treinta. Viajaba, conocía gente, me creía en mi mejor momento. Y a la vez me dolía la cabeza casi todos los días, estaba cansada de una forma que no se arreglaba durmiendo, se me habían apagado las ganas de hacer cosas nuevas justo en la etapa en que todo era nuevo, y tenía la barriga hinchada con esa sensación de llevar algo dentro que no acababa de salir.
Y yo comía bien. O eso creía.
Empecé a cambiar hábitos. Lo típico: ajustar la alimentación, mejorar la digestión, buscar qué me sentaba mal. Algo mejoró. No lo suficiente.
Por aquella época me acerqué al tantra, y ahí llegó el golpe que me cambió el rumbo. Descubrí que era una persona convencida de que disfrutaba de la vida y del placer, y que en realidad no estaba disfrutando de casi nada. Estaba en la mente todo el rato: analizando, planificando, comentando. Y en el cuerpo, prácticamente en ningún momento. No sentía la comida. No sentía el tacto. No sentía el paisaje. Lo pensaba todo y lo vivía muy poco.
Así que me puse a trabajar esa parte: sistema nervioso, presencia corporal, trabajo somático. Y luego llegó una temporada dura, de esas que no se eligen. El deseo desapareció, la energía se fue al suelo y el ánimo, bajo mínimos. En ese momento no era una persona con un problema sexual. Era una persona apagada en todos los frentes a la vez.
Seguí formándome, porque soy estudiante insaciable y lo sigo siendo. Y en algún punto de ese camino me di cuenta de lo que estaba haciendo mal, y de lo que hace mal casi todo el mundo: estaba trabajando cada área por separado.Un especialista para la digestión. Otro para las hormonas. Terapia por un lado. Trabajo corporal por otro. Nutrición por otro más. Parcheando. Cada uno resolvía su trozo y ninguno miraba el conjunto.
El cambio real llegó el día que dejé de parchear y empecé a trabajarlo todo junto. Alimentación, inflamación, sistema nervioso, hormonas y cuerpo, a la vez y en el orden correcto. Ahí sí. Ahí el cuerpo empezó a responder. Y lo más importante:los cambios se quedaron.
Tienes dos bocas: la que se alimenta y la que siente
Y no funcionan por separado. Si tu intestino está inflamado, tu cerebro recibe señales de alarma las veinticuatro horas. Y un cerebro en alarma mantiene el sistema nervioso en guardia. Y en guardia no hay apertura posible.
Por eso se pueden hacer diez cursos de sexualidad consciente y seguir sintiéndose lejos del propio cuerpo: la inflamación va por delante de la buena intención. Y al revés: se puede comer impecable durante meses y seguir sin sentir nada, porque nadie ha enseñado a bajar el volumen del sistema nervioso ni a devolverle sensibilidad a la piel.
Comer, respirar y sentir placer viajan por el mismo cable, el nervio vago. Por eso esta marca se llama Alimenta tu Placer. No es una metáfora bonita: es neuroanatomía.
Formación y trayectoria
De dónde sale lo que hago
- Dietista-nutricionista colegiada · Col. CAT 00153. Más de veinte años en el campo de la nutrición, acompañando procesos de inflamación crónica, desajustes hormonales y agotamiento sostenido.
- Formación de posgrado en coaching emocional y salud, y formación específica en sexcoaching.
- Más de cuatro años de trabajo en tantra y sexualidad somática, que sigo ampliando porque nunca me ha bastado con lo que ya sé.
- Co-organizadora y facilitadora en Festisex, el festival de sexualidad consciente de la Escuela Cercle de Barcelona.
- Autora del programa Alimenta Tus Dos Bocas™, catorce semanas que integran nutrición antiinflamatoria, regulación del sistema nervioso y reconexión corporal.
Lo que hago no es terapia clínica ni sexología clínica. Es acompañamiento formativo y vivencial desde el cuerpo, apoyado en base nutricional y fisiológica. Si en algún momento lo que necesitas está fuera de mi ámbito, te lo digo y te oriento hacia quien corresponda.

Tu cuerpo lleva años intentando decirte algo. No le ha faltado voz: le ha faltado alguien que le enseñe a escuchar.
Trabajar contigo desde la nutrición
Inflamación, digestión, energía y hormonas, con medición objetiva.
ConsultaTrabajar contigo desde la sexualidad
Deseo, placer y presencia, desde la fisiología y sin rendimiento.
Sábado 14 de noviembre de 2026 · GironaTalleres presenciales
Lo que no se puede aprender en una pantalla. Grupo reducido.